Creo gustar a algunos perros,
aunque tal vez
sea que no les disgusto.
No me gruñen, no me ladran, se tienden
plácidamente a mis pies
mientras dejan pasar el tiempo
que deben soportarme.
Tampoco me repudian los morroños,
quiero decir los gatos,
rascándose contra mis perneras
y pareciendo encantarles la experiencia.
No me atrevo a probar con crocodilos,
pues tienen demasiados dientes
y nadan mejor que yo.
Respecto a los humanos…
si alguno me detesta lo silencia.
No se tienden a mis pies ni se frotan
agradeciéndome el restregón.
Aunque entiendo que la mayoría me ignore.
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