Retomamos la charla de aquel día
y, como entonces, sin acuerdo alguno.
Mis razones jamás se hicieron fuertes
las tuyas son complejas y arrinconan
más de lo tolerable entre amantes.
No se puede sentir la sumisión
de una piel revestida de objeciones.
No se liba el deseo que reposa
en la copa que sellan los desprecios.
Volvimos a quedar y pese a todo
alejando reproches, liberamos
el placer que creíamos cautivo.
La cama es buen lugar de reencuentros.
Ultraversal (Origen 20/12/2020)
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